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Orientación y Terapia Psicológica Individual para Adultos
Amor o Apego

A los seres humanos nos mueve el deseo de obtener felicidad. El Amor y el interés por los demás, son las verdaderas fuentes de la felicidad. Si están presentes, no nos afectarán ni las circunstancias más complejas e incómodas. Es importante saber distinguir el Amor del Apego. El Apego es egoísta pues está orientado a preocuparse por otros porque ellos nos ayudan a nosotros. Pensamientos como ‘ojala se fijara en mi’ o ‘tengo que conseguir que…’ o ‘es lo que necesito’, son Apego. Quiero a otra persona junto a mí para que esa persona me entregue algo que yo siento necesitar. Esto genera dolor ante una posible separación o distanciamiento. El Amor nace del reconocimiento de la importancia y de los derechos del otro. El otro y uno mismo son libres y cada cual decidirá si permanecerá junto al otro o no. Si amo deseo lo mejor para el otro. La felicidad no es permanente, por lo tanto es peligroso apegarse a las personas a quienes se ama o que nos gustan. Cuando el presente se transforma en nuestra obsesión, el futuro deja de importarnos, lo cual debilitará nuestra entrega amorosa al otro.

Cuando Falta Personalidad

Cuando nos sentimos disminuidos frente a otras personas y dejamos que manejen nuestra vida o nuestra relación de pareja o nuestro desarrollo profesional, permitimos que nos humillen y nos falta la fuerza para resolver esa situación, pudiéramos pensar que nos ‘falta personalidad’. Quienes experimentan esto son personas sanas e inteligentes pero pasivas, que evitan los conflictos, que buscan la tranquilidad y sentirse en paz, que esperan que el tiempo por sí mismo u otra persona resuelva los problemas. ¿Por qué sucede esto? La historia personal, indica un padre autoritario al cual se le teme y se responde con una actitud sumisa conocida como ‘agachar el moño’ y obedecer en silencio. Una madre sobreprotectora, que siente a su hijo como parte de sus entrañas y por lo tanto lo cuida en extremo. Tanto cuidado le infunde temor e inseguridad al hijo y esta situación va generándole un sentimiento de disminución y menor capacidad personal. ‘Soy lo que soy gracias a mi madre’ y no gracias a mi madre y a mis propias capacidades. La timidez y la disminución personal señalan el no haber desarrollado las habilidades para enfrentar la vida correctamente. Esta situación genera dificultades en distinto ámbitos; laboral, amoroso, social, relacional y familiar. Es decir, en la vida. Para esto hay que ‘matar a ese padre tirano o a esa madre sobreprotectora’. Matarlos mentalmente por supuesto. Deben desaparecer. De lo contrario seguirán influyendo día a día. Una Terapia psicológica es la mejor forma de lograrlo.

¿Cómo está tu Autoestima?

La autoestima

Es una percepción valorativa de uno mismo; de nuestra manera de ser, nuestro cuerpo, sentimientos y experiencias. De TODO lo que constituye nuestra vida. Es cuanto valor yo me doy a mí. Por lo tanto es relevante pues está presente en todo lo que hacemos, pensamos, sentimos, así como en lo que dejamos de hacer, en nuestros fracasos y equivocaciones.

La autoestima cambia a lo largo de nuestra vida y la podemos mejorar. Desde que nacemos empezamos a formarnos un concepto de como nos ven nuestros padres, hermanos, profesores, compañeros, amigos. Y en mayor medida influyen nuestras experiencias y la calidad de relaciones que nos ha tocado vivir. La gran mayoría de las personas que tienen una autoestima baja, han vivido experiencias familiares y amistosas complicadas.

Una buena autoestima, potencia nuestra capacidad para desarrollarnos y aumenta nuestra seguridad personal, mientras que una baja autoestima nos enfoca hacia la derrota y el fracaso. Por lo tanto debemos preocuparnos de nuestra autoestima, para aumentar la probabilidad de que nos vaya bien en los desafíos que nos propongamos.

¿Quieres saber cómo está tu Autoestima?

Actitudes y comportamientos que nos indican una Autoestima Baja

- Cuando no me siento una persona interesante y capaz.

- Cuando me descuido, no solo mi cuerpo engordando o adelgazando, sino también mi arreglo personal; peinarse, asearse, combinar los colores.

- Cuando esquivo los desafíos grandes, por miedo a equivocarme.

- Cuando me autocritico muy rigurosamente o no soporto la crítica de otros.

- Cuando no me atrevo a decir NO, por temor a desagradar y perder el cariño o aprecio del otro.

Susana Krause

Psicóloga Clínica U de Chile

Magister en Psicología Clínica

Las Dinámicas Perversas que pueden destruir tu relación de pareja

Hay algo que todas las personas que están en pareja -o han tenido una relación amorosa- intuyen, pero jamás dicen en voz alta. Es un hecho que no todo es amor, por más que quisiéramos que así fuera... Hay una serie de situaciones que pueden mantener unidas a dos personas, siendo unas de ellas las llamadas Dinámicas Perversas”

¿Qué son?

Formas de relacionarse que parecen románticas, pero se sostienen en el gocey no en el sexual precisamente.

Reconocer si se está en una relación basada en dinámicas perversas es el primer paso para tratar de cambiarlo. Estos son los tipos más comunes de parejas perversas:


Parejas Dominantes

Lo que caracteriza a estas parejas es el sometimiento mutuo. Mientras un lado domina el otro se deja dominar. Esto está lejos de relacionarse con la crueldad, pues hay un intercambio consensuado al respecto. Tampoco tiene que ver con una intimidad sadomasoquista, sino que esta dinámica se da en la vida habitual y cotidiana. El que ejerce el poder siente placer al sentirse poderoso, mientras que el que es dominado siente placer al quedar atrapado por el otro y en ese acto reconoce el amor.

Parejas demandantes

Son aquellas relaciones en la que ambas personas necesitan constatar constantemente el amor de su pareja. Se caracterizan por una alta demanda y en suscitar la atención del otro reiteradamente. Son relaciones donde hay muchas peleas y una gran dependencia del uno con el otro.


Parejas fusionadas

Corresponde a aquellas relaciones donde no existe uno sin el otro. Estas parejas viven en una fantasía que son una unidad indisoluble, donde cada uno está totalmente idealizado por el otro. Eso hace sentir valoración, importancia e inclusión a cada integrante.

Si consideras que tu relación de pareja actual tiene alguna de estas características, no esperes a que todo se vaya a pique y busca apoyo profesional.

Relacionarse

Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, significa compartir. Pero antes de poder compartir y amar, debemos estar llenos de amor. Dos semillas no pueden relacionarse, están cerradas. Dos flores si pueden relacionarse, están abiertas, pueden ofrecerse su fragancia mutuamente, pueden moverse al mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrar. Pero eso no es posible entre dos semillas. Las semillas están completamente cerradas. Así ¿cómo se van a relacionar? Cuando nacemos, somos una semilla; podemos llegar a ser una flor o no. Todo depende de cada persona, de lo que cada uno haga consigo mismo; todo depende si creces o no. Es tu elección y hay que asumir esa elección a cada momento. Cada momento es una encrucijada. Muchas personas deciden no crecer. Permanecen como semillas, permanecen como potencial, nunca se hacen realidad. No saben lo que es realizar el propio potencial, no saben lo que es la autorrealización, no saben nada sobre Ser. Así no podrán relacionarse. Relacionarte es exponerte a ti mismo, tu fealdad, tu vacío. Puedes mostrarse al otro porque no hay miedo. Ambos saben que son. Conocen su propia belleza interna, conocen su propia fragancia interna; no hay miedo. Normalmente existe el miedo, porque no se tiene ninguna fragancia; si te muestras simplemente apestarás. Apestarás a celos, inseguridad, ira, odio, lujuria. No tendrás fragancia de amor, de compasión. Muchas personas han decidido permanecer como semillas. ¿Por qué? Porque la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil. La semilla no es frágil, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida más fácilmente, solo un poco de viento y los pétalos se destruirán. La semilla no puede ser destruida tan fácilmente por el viento, está más protegida, más segura. La flor está expuesta, algo tan delicado y expuesto a tantos riesgos. Permanecer como semilla es estar relacionalmente muerto, seguro pero sin vida. Ser flor es vivir y vivir en peligro constante. Quien quiera alcanzar una cima, tiene que arriesgarse a perderse. Quien quiera ascender a cimas más altas, tiene que arriesgarse a caer de alguna parte, a resbalarse.